NUESTRO PLUS POR PELIGROSIDAD ES DE SOLO 18 EUROS»

Entrevista realizada por el diario ABC al compañero del sindicato autónomo de Madrid (ATES) Jordi Montejo, vigilante de seguridad en el aeropuerto de barajas.
Desde estas líneas queremos darle nuestra más sincera enhorabuena a nuestro compañero por la entrevista. Entrevista que en su contenido se describe desde la sencillez la situación por la que esta pasando el sector de seguridad en este país.

Jordi Montejo lleva más de 11 años trabajando como vigilante de seguridad en el aeropuerto de Adolfo Suarez Madrid-Barajas, y al mes, después de todas las reducciones pertinentes, su sueldo no llega a los mil euros.
Comienza su turno de trabajo a las cinco de la mañana y, cada día, pasa nueve horas en los arcos de seguridad del aeródromo. Aunque el tiene una «jornada reducida», algunos de sus compañeros llegan a trabajar hasta 12 horas seguidas. Por comenzar su día laboral a las cinco en vez de a las siete, hora en la que su turno de mañana debería iniciarse oficialmente, recibe en la nómina 2,02 euros más cada día.
Por la naturaleza de su trabajo, Jordi cobra un plus de peligrosidad que alcanza la cantidad de 18,80 euros. «Es un incentivo ridículo» comenta el trabajador y añade: «Trabajamos en el aeropuerto de una ciudad que, actualmente, tiene nivel de seguridad cuatro y nosotros no tenemos ni un chaleco antibalas para protegernos».
El cambio de empresa de seguridad, que no afecta a los empleados de vigilancia de forma directa, supone una bajada, según Jordi, no del nivel económico pero sí del nivel social de su trabajo. Aunque durante todos estos años ha sido testigo de como su sueldo iba en decrimento de manera continuada, lo más dañino ha sido la imposibilidad de ampliar la plantilla de trabajo.
«Antes había un retén de personas como apoyo pero ahora la plantilla está muy ajustada», dice. La situación es más visible en casos en los que, por ejemplo, se necesita una sustitución inmediata. «Como no podemos abandonar nuestro puesto de trabajo, si queremos ir al servicio debemos ser relevados por un compañero», explica Jordi. Es tan grave la situación que describe el vigilante que llega a afirma que «compañeros se han orinado encima porque nadie ha ido a sustituirles». «A veces sentimos que estamos en un entorno de semi-esclavitud», concluye.

Deja una respuesta