SENTENCIA: FALTA MUY GRAVE POR TENER A AUXILIAR HACIENDO DE VIGILANTE

En el desarrollo de la sentencia, para su señoria está más que claro que la realidad, es que entre la entidad apelante «GRUPO G SERVICIOS GENERALES S.L.» y «GRUPO G PROTECCIÓN Y SEGURIDAD S.A», han concertado sendos contratos con D. Hernan , uno como conserje de edificios y otro como VIGILANTE DE SEGURIDAD, para ser prestados en jornada distinta en el mismo centro de trabajo. Teóricamente, puede admitirse la posibilidad de una prestación diferenciada de ambos servicios, pero en la realidad, y a la vista de los datos expuestos, el razonamiento lógico lleva a pensar que en todo momento se están realizando servicios de seguridad privada.
Así, el uso de uniforme propio de los vigilantes de seguridad, con indicación expresa de tales servicios, en un lugar donde mediante carteles se hace saber la prestación de los mismos, cuanto menos produce una apariencia de la naturaleza de los servicios prestados.
Pero es que además, aunque el trabajador se encuentre en el horario de realizar servicios auxiliares o de conserjería, no puede evitar que tales servicios no tengan en realidad tal consideración, sino la de seguridad privada.
Así vemos, por los partes de trabajo, como una de sus funciones son la realización de rondas, que según tiene declarado esta Sala, constituye una de las típicas funciones de los servicios de seguridad. También lo son, según lo declarado por el trabajador, el control del CCTV y el sistema de alarma. Qué duda cabe que si en horario de conserjería se encomienda al trabajador la confirmación de una alarma, debe prestar ese servicio por ser el único operario en las instalaciones, utilizando incluso el vehículo anteriormente mencionado. En todo caso, el operario alternaba las funciones de auxiliar y vigilante en una misma jornada de trabajo, sin tener en cuenta la franja horaria, y por tanto, sin tener en cuenta si lo hacía en su condición de auxiliar o de vigilante.
De cualquier manera, conforme a lo establecido en contrato y declarado por el trabajador, en el momento de realizarse la inspección (19:20h, de un día laborable), correspondía la realización de trabajo de Conserje, y sin embargo su funciones efectivas y reales eran de seguridad privada.
En definitiva, a juicio de la Sala, del todo haber probatorio, especialmente de las actas reseñadas, declaración del trabajador, partes de trabajo, se deduce que las funciones realizadas constituye prestación privada de servicios de vigilancia y seguridad comprendidas dentro de la Ley de Seguridad Privada, para la que se requiere la oportuna autorización del Ministerio del Interior, que el personal tenga la habilitación necesaria y su inscripción en el registro de empresas de seguridad. La prestación de servicios de seguridad a terceros, careciendo de la habilitación necesaria, es constitutiva de infracción muy grave, tipificada en el art. del art. Art. 22.1.a) en relación con el 1.2 y 7.1 de la Ley 23/92, de 30 de julio, de Seguridad Privada , y en el art. 148.1.a) del Reglamento, para la que se prevé una multa entre 30.060 euros y 601.000 euros.
Por lo tanto se desestima el recurso presentado. Cabe lugar a otro recurso si así procede por la empresa recurrente.

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